Aguinaldo chachapoyano, tradicion, alegría y cercanía al Niño Dios

Toda nuestra vida republicana hemos debatido, sobre lo negativo por un lado y lo positivo por el otro, en torno a la llegada y permanencia de los españoles en nuestra América, pero cualquier debate fenece ante un sencillo pero majestuoso “Aguinaldo”, forma tradicional que tienen los chachapoyanos de celebrar la llegada de nuestro señor desde su nacimiento hasta los 30 años aproximadamente.

Este 26 de diciembre asistí a mí primer aguinaldo que por esa noche post noche buena es denominada “Velación”, invitado por un gran amigo, reunión promovida por la joven Médico Internista Natali Leyva Reyes, que destaca profesionalmente en la ciudad capital. Llegamos acompañados de mí menor hijo Camilo y mi señora esposa Judith, solo al ingresar al ambiente mágico y divino, nos transformó, nos integró.

Sonaba, el acordeón, rítmico, melodioso y mágico. En tanto dos robustas, hermosas y rítmicas señoras entonaban antiguos villancicos chachapoyanos, nadie de los presentes dejaba de aplaudir. Al entonarlos, estábamos embelesados. La magia no se detenía, e hizo su ingreso Napito Vargas con su flauta mágica y saxofón reluciente, dirigidos por don Domingo Muñoz y junto a otros músicos, nos deleitaron con valses, polkas y huaynos del ayer, acompañados con alegría y devoción por los presentes.

Perdón por la herejía, perdonen, ese momento yo me sentí embrujado, transportado a otro mundo donde todos éramos felices e iguales, donde el niño Jesús nos protegía con infinito amor, bello y conmovedor, momento de suprema felicidad. Debo decir que extrañe a la juventud, única garantía para la preservación de esta divina tradición. Si algo tengo que sugerir o aportar; es que nunca, pero nunca, desaparezca está bella tradición: “El Aguinaldo Chachapoyano”

Por: Pedro Bustamante / “Con Aroma a Café” / Esfera Radio