La mancha en el cuadro, un breve análisis de nuestros tiempos.

Mirbel Epiquién*

Ludwing Von Bertalanffy (Viena, 1901 – Nueva York, 1972) fue un biólogo austríaco que teorizó el concepto de sistemas en su famosa obra “teoría de los sistemas”. Esta teoría confrontó a una clásica concepción mecanicista, reduccionista y vitalista del mundo en que todo se reducía a pequeñas partes divisibles donde esperaba que cada una de esas partes funcionara por alguna causa inexplicable. Von Bertalanffy por el contrario creía y comprobó que era importante entender cómo funcionaba el todo más allá de sus partes.

La teoría de los sistemas se puede aplicar a muchos fenómenos del universo, quizá a todos, por eso hago el siguiente ejercicio para poder ver un cuadro completo de nuestra realidad actual. Empecemos por la xenofobia a los venezolanos: a pesar de que se ha comprobado que de todas las denuncias hechas entre el 2016 y 2019, las que involucran a venezolanos corresponde al 0.5% de todos los casos, eso basta para creer que la situación delictiva en Perú se ha incrementado a causa de la migración (reduccionismo). El incremento de las acciones ilícitas y delictivas en general está relacionado más bien a una débil capacidad operativa y de inteligencia por parte de nuestra Policía Nacional, pero más allá de eso la débil capacidad operativa se relaciona con una evidente estructura de corrupción al interior de la Policía (Según Datum, la PNP es percibida como la tercera institución más corrupta del país luego del Congreso y el Poder Judicial).

La corrupción entonces aparece como un factor importante en el cuadro que estamos construyendo, ahora, la corrupción como tal se genera y aumenta en sociedades en donde no existen mecanismos de control eficientes y por tanto la impunidad campea y es hasta percibida como un atributo de éxito (v.g. Alan García). Quienes deberían controlar que los mecanismos de reducción de corrupción funcionen son las instituciones creadas para tal fin; Congreso de la República, Poder Judicial, Fiscalía, Policía, pero ¡oh sorpresa!, estas son las que justamente tendrían los más altos índices de corrupción (según las encuestas).¿A quiénes les interesaría que estas instituciones sean corruptas?, pues a los que se dedican a actividades delictivas y por tanto es casi natural que traten siempre de comprarlas o coparlas, pero como las instituciones las hacen las personas quiere decir que todo dependerá del nivel de ética y  valores que puedan tener los que forman parte de dichas instituciones (jueces, fiscales, policías), y esos valores están relacionados al nivel de educación y modelos de éxito aprendido en casa.

Una persona que haya crecido en un ambiente en donde se premia el esfuerzo, se reconozca el bien común y se castigue al infractor difícilmente, cuando sea mayor, caerá en la tentación de la corrupción. Mas si tuvo como modelo la idea del éxito individual sin importar el bien común, la ventaja y la tolerancia hacia las infracciones, con seguridad será un “hermanito de cuello blanco” o un ingeniero que normal nomás, puede ofrecer su 10% al Alcalde de turno por la obra deseada. Dicen que las sociedades comunitarias son  más sanas que las individualistas que promueven solo el éxito personal, pero no abriremos ese debate ahora.

Entonces, si vivimos en una sociedad que premia al que hace trampa (el vivo, el pendejo, el criollo) y castiga al que cumple la norma (el lorna, el quedado), deberíamos repensarlo todo antes de apuntar con el dedo acusador. Es cierto también que hay muchos que se están enfrentando todos los días contra esa estructura social contaminante, pero como dice Bertalanffy, nuestros sistemas son abiertos, forman parte de otros sistemas más grandes que se retroalimentan. O sea, ¿a alguien más allá de nuestras  fronteras le interesa o le conviene que estemos así?, claro, es evidente que en un país con inmensas cantidades de recursos naturales haya muchos que saquen ventaja de nuestra caótica situación (basta ver la novela de Odebrecht y amigos para entenderlo). Por lo tanto el statu quo es importante para muchos que vienen aprovechándose de nuestros recursos y para ello es importante la anuencia de no pocos compatriotas que, dado su nivel ético, colaboran con esos procesos destructivos.

Hemos llegado ahora a un nivel global de nuestro cuadro, veamos entonces por qué estos agentes internacionales (corporaciones, gobiernos) hacen lo que hacen, no solo en Perú sino en otros países con sociedades permisivas a la corrupción. El motivo es poder, y el poder se puede graficar de diversas formas pero básicamente tiene que ver con dinero, es decir, el que acumula más dinero puede controlar y manejar su entorno y para ello se necesita crear modelos económicos y sociales que garanticen la acumulación de dinero y por tanto de poder. Un modelo que ha dado buenos resultados es el capitalismo, que con una de sus variantes más extremas, el neoliberalismo, fue impuesto a muchos países de Latinoamérica y del mundo en la década de los 80 y 90 del siglo XX. El neoliberalismo tiene una sola consigna; creación de riqueza, y para ello debe haber libertad de empresa, de trabajo, de comercio e industria (artículo 59 de la Constitución Política). No suena mal, pero el modelo neoliberal fue parte de muchos países de Latinoamérica hasta que la gente empezó a sentir sus efectos contradictorios a su propaganda (Chile ha sido el último en mostrar su inconformidad). Esta inconformidad fue recogida por diversos agentes políticos a inicios de siglo XXI, y es así que varios países de la región viraron hacia gobiernos de tendencia socialistas, basadas en un modelo de pensamiento dialéctico planteado por Hegel hace casi dos siglos atrás. Las ideas socialistas contradicen al capitalismo y anteponen el bien público sobre el privado. Interesante teóricamente pero dado la naturaleza sistémica del mundo hay factores que el socialismo tampoco podría controlar, como las emociones y la experiencia sensible planteada por David Hume.

Y fue esa experiencia sensible de haber crecido en ambientes corruptos lo que hizo que todos los proyectos socialistas de la región cayeran, incluyendo claro el modelo socialista de Chávez en Venezuela. Un país destruido económica y socialmente lo que provoca es el éxodo de su gente, por una cuestión natural de sobrevivencia, y en esa migración se juntarán todas las clases sociales, desde los más hábiles ingenieros hasta los más rankeados delincuentes, lamentablemente es lo que está pasando hoy en día, la migración venezolana es solo una parte del cuadro general de esta larga historia. ¿Cuál es la solución?, usted saque sus propias conclusiones.

*Director de Recursos Naturales, Riesgos y Cambio Climático en AGRORURAL

  Ex Director General de Gestión Forestal y Fauna Silvestre de SERFOR

  Ex Jefe de Gestión Ambiental y Servicios Ecosistémicos de SEDAPAL

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