Los liderazgos: gobernante y general

 

Por: Mirbel Epiquién. 

Sun Tzu, el escritor y filósofo chino, autor del famosísimo libro “El Arte de la Guerra”, refiere siempre a dos personajes clave en la estructura de las acciones en el momento de las batallas; el gobernante y el general. Aparentemente son dos personajes que tienen roles claros y no tendrían mayor relación que la de una jerarquía en el uso del poder, sin embargo Sun Tzu evidencia que tanto gobernante como general coexisten como las dos caras de una misma moneda. Un gobernante sin generales pierde la guerra, un general sin gobernante tendrá el mismo resultado. Tanto el gobernante como el general tienen y deben tener un liderazgo claro para las batallas, pero sus liderazgos tienen fines y métodos diferentes, pero se complementan hacia la victoria. De eso quiero referirme,  de los liderazgos tipo gobernante y tipo general y su importancia en estos tiempos de emprendimientos, velocidades tecnológicas y cambios estructurales.

Antes debemos describir ambos tipos de liderazgo; el gobernante es el que define la visión, el que sabe hacia donde debemos ir, el que ha logrado ver más allá que los demás y por tanto tiene la seguridad que hay algo más porqué luchar. El general es el que tiene la fuerza y la estrategia para llegar hacia ese lugar, es el que sabe cómo se puede alcanzar los objetivos trazados por el gobernante, el que está preparado para ganar las batallas. Al gobernante no le importa el cómo, tampoco lo sabría si tendría que hacerlo, en cambio para el general eso es clave, le importa tanto el cómo, que invierte su talento en diseñar las mejores estrategias para resolverlo. Al general no le importa el qué hacer, no ha nacido para ello, en cambio el gobernante estará siempre pensando en el siguiente paso después de la faena diaria. El gobernante está obligado a ser visionario y sabio, el general a ser fuerte, rápido y astuto.

He tenido la oportunidad de conocer muchos líderes tipo gobernante y tipo general, que al no reconocer sus limitaciones o al no aceptar que eran solo una parte del éxito se han estancado, o se han desbarrancado, ambos son los seguros resultados que se  obtendrán cuando el líder gobernante y el líder general no trabajan juntos. Están pues obligados a reconocerse y caminar juntos para lograr las victorias. Hay muchos líderes gobernantes por allí con brillantes ideas, con grandes proyectos, con la clave para solucionar nuestros problemas pero al no entrar en contacto con líderes generales simplemente se quedan en la teoría, en la palabra, en el olvido, estancados. De la misma forma muchos líderes generales andan sueltos, derrochando energía, entusiasmo, voluntad, pero al no encontrar los motivos, las banderas, las ideas por cual luchar, derrochan esa fuerza en causas banales e improductivas. Pero que grandes cosas suceden cuando se encuentra un líder gobernante y un líder general, es magia pura, nada es imposible.

La historia de los éxitos en las grandes empresas, en los países que revolucionaron sus Estados, en las grandes conquistas, siempre tiene a un visionario gobernante y a un estratégico general. Examinemos nuestra ideas y nuestras acciones y definamos que tipo de liderazgo nos tocó tener, luego vayamos tras nuestro socio de conquistas, con seguridad empezaremos a entender que la gran batalla de la vida es mucho más sencilla y alentadora cuando compartimos nuestros talentos, cuando escuchamos más, cuando construimos juntos, cuando nuestros socios gobernantes o generales nos enseñen el valor del trabajo en equipo.

Finalmente, un gobierno lleno de generales económicos, preparados para luchar en las batallas de los negocios, sin un gobernante que les muestre el camino, será un desastre permanente. Ese general está clamando desesperadamente que le digan qué batallas emprender, triste cuando los líderes gobernantes no acuden a su ayuda.