¿Qué está pasando con la educación?

La encuesta denominada “Young Voice Perú” “Voz joven Perú” de Save the Children “Salvar a los niños”, realizado el año 2017, entre julio y setiembre, aplicado a 2 617 adolescentes (entre 12 y 17 años de edad) que participaron voluntariamente de manera presencial y virtual, con la finalidad de facilitar la accesibilidad frente a la diversidad geográfica, cultural y económica de nuestro país, revela que los escolares no se sienten seguros en su escuela y aunque casi el 40% reconoce que es víctima de acoso, solo la mitad se atreve a denunciar, el 37 % afirma que nunca oyó hablar sobre la Convención sobre los Derechos del Niño, finalmente solo el 37.4% de adolescentes ha recibido información sobre las normas de convivencia de su escuela.

El 39.8% se ha sentido acosado durante el año escolar, el 44.6% ha visto que alguien ha sido golpeado en la escuela. El 46.1% se siente preocupado por ser víctima de bullying.

Frente a esta terrible realidad, solo el 39.9% considera que sus profesores u otro personal de la escuela, donde estudian, trabajan para detener el acoso escolar, y el 77% de los encuestados no sabe a dónde ir por ayuda cuando se sienten hostigados/as y tratados injustamente. Entonces el rol del profesor debe ir más allá de un compartir una sesión de aprendizaje, el docente tiene que conocer a su estudiante, de dónde viene, con quién vive, quiénes son sus familiares. A partir de ello ser un amigo, un confidente, alguien en quien confiar, una persona que sabe escuchar sus problemas que trae de su hogar. Diversos problemas que no sabe como expresarlo y que muchas veces se manifiestan en reacciones violentas hacia sus compañeros/as.

¿Pero qué pasa cuando el agresor es su mismo docente?

La Comisión Permanente de Procesos Administrativos Disciplinarios para Docentes (CPPADD) de la UGEL Chachapoyas, el año 2017, ha sancionado con la separación de su institución educativa (IE) a 11 docentes, otros 13 fueron archivados,  4 casos más con proceso administrativo y 4 separados preventivamente y en proceso de investigación.

Pero ¿qué nos está pasando? Acaso hemos olvidado que los estudiantes son lo más importante para nosotros, que los padres confían sus hijos/as a los docentes y que las instituciones educativas son los espacios donde el estudiante debe sentirse más seguro que, incluso, en su propia casa o la calle.

Es la escuela donde se forma a los futuros ciudadanos que tendrán la responsabilidad de conducir los destinos de los distritos, provincias, región y de nuestro país; ¿acaso estamos dando importancia solamente al aspecto académico o intelectual, descuidando el lado espiritual o humano? ¿Nos indignamos cuando vemos por las noticias que docentes son filmados maltratando a sus alumnos o cuando un director abusa sexualmente de una niña?, Chachapoyas no es ajena a esta triste realidad: ¿qué sensación nos deja el saber que un niño maltratado presenta discapacidad y se encuentra en una silla de ruedas? y fue maltratado por su docente. ¿Acaso no somos nosotros los encargados de su formación?

Hace tiempo atrás escribí un artículo sobre la inclusión de una evaluación psicológica a todos los trabajadores en una institución educativa, y que este sea un requisito para contratar a un docente. Por eso es imperioso que cada IE cuente con sus normas de convivencia institucional, muchas ya lo tienen y lo exhiben, algunas la tienen guardadas en sus documentos; asimismo no debe existir un aula sin normas de convivencia y son los tutores quienes deben implementarlo, pues toda la comunidad educativa debe cumplir con sus funciones orientadas a una convivencia democrática.

Los padres de familia esperan mucho de nosotros como docentes. Es por ello colegas, demos lo mejor y cumplamos con el fin de la educación: formar personas capaces de lograr su realización ética, intelectual, artística, cultural, afectiva, física, espiritual y religiosa, promoviendo la formación y consolidación de su identidad y autoestima. Brindando una formación integral de acuerdo al contexto donde ejercemos la docencia.

Directores, padres de familia, docentes, comunidad en general, no seamos cómplices de ningún caso más de maltrato al estudiante, en ningún nivel, venga de quien venga, aún si esto viene de parte del mismo profesor. A ustedes padres de familia nuestras disculpas, aunque no creo que pueda ser aceptadas esta reprochable actitud de algunos colegas, que cegados por la falta de control emocional, han denigrado la imagen de esta noble profesión.

Dr. Juan Pinedo Comeca – Presidente de la Comisión Permanente de Procesos Administrativos Disciplinarios para Docentes – UGEL Chachapoyas