Tambores de huelga, que ya no suenan fuerte.

Por Edgar Moisés Julca Chuquista.*

La semana que pasó, nos hemos encontrado nuevamente a la dirigencia del SUTEP histórico, promoviendo un paro nacional, que de paso fue declarado ilegal por el MINEDU; y para este martes 26, se anuncia una medida similar, de la otra facción, de la “competencia”, permítanme hacer un breve análisis y emitir mi opinión, sobre estas deslucidas movilizaciones.

Las medidas de fuerza del magisterio nacional, desde hace unos 3 años del se han caracterizado, no por un pliego de propuestas claras, técnicas, viables como para que el Gobierno o el MINEDU implementen; sino por una lucha sin cuartel, a veces hasta vergonzosa, orientada a desacreditarse entre facciones, desconocerse entre sí, insultarse y en muchos casos hasta con agresiones físicas, que están lejos de la unidad que históricamente el sindicato de maestros ha tenido.

Esta fragmentación ha traído como consecuencia, el descrédito de las facciones -las principales- por un lado, el histórico sindicato de Horacio de 1972, que ya dejó hace rato de ser unitario, y la facción liderada por el profesor Pedro Castillo, que irrumpió con fuerza en la gran huelga nacional del año 2017, que terminó de manera indirecta con el primer gabinete de PPK, con la recordada moción de censura a la entonces ministra Marilú Martens, que lo enarbolan como su máximo galardón y que ha perdido su posicionamiento inicial, en base a errores dirigenciales y su oportuna formalización.

La última muestra del descrédito es la convocatoria de movilizaciones en fechas distintas, la primera de la facción histórica del pasado jueves 22 que pasó inadvertido en la gran mayoría de regiones, y la de Castillo, que la ha llamado “una verdadera movilización” para el próximo 26 de noviembre, que posiblemente genere un poco más de ruido en algunas regiones, pero vaticino, no tendrá la fuerza contundente de las movilizaciones del 2017, cuando hicieron tambalear más, al ya tambaleante gobierno, del entonces presidente, PPK.

Mi pronóstico del fracaso de la movilización y las probables próximas convocatorias a paros o huelgas futuras, son por varias razones, las que voy a tratar de resumir en tres principales.

Primero, porque la fortaleza del sindicato en sus luchas y logros históricos fue su unidad, lamentablemente esa no ha sido en los últimos años su principal bandera, lamentablemente los dirigentes añejos del histórico SUTEP, al que Castillo acusa textualmente de “coludidos con gente del mismo Minedu, pseudo sindicado del propio Gobierno, no supieron leer los tiempos y se han alejado del sentir del maestro de campo, perdiendo capacidad de convocatoria, siendo los sindicalizados activos hoy, una pequeña fracción del magisterio, por el otro lado, Castillo con su figura caudillista, peligrosamente ligado a sectores extremistas, ha sido también rechazado, desconocido, y en muchos lugares hasta repudiado.

Segundo. Los tiempos han cambiado, pero las plataformas de lucha son las mismas: mejora salarial, privatización, nombramiento general.  Pedidos presentes en las arengas en los 80s y 90s, y que se siguen enarbolando y generando rechazo evidente de los padres y la comunidad, que se manifiestan con frecuencia en las plataformas digitales. Pienso que la única forma de volver a unir al magisterio y volver a tener el crédito es, cuando se reconozca que hemos sido parte del gran problema educativo del país, y no solo los que han buscado a los culpables de todo, para gritarle arengas denigrantes o ponerlo en ataúdes simulados en las marchas.

Cuando nos hagamos la pregunta y reflexionemos, sino hemos sido parte también de la debacle moral que vive el país. Es quizá cuando el maestro de campo, el padre de familia, el país, volvería a confiar nuevamente en su clase dirigencial sindical, sin crédito suficiente hoy.

Tercero. Mas de 212 mil maestros participaron en el último concurso para ingreso a la carrera pública magisterial (CPM), 12% más que el 2018; eso deja claro, que los maestros creen en que la CPM es el camino a la mejora profesional y salarial, que tendrá como piso salarial 2400 soles el 2020, que viene mejorando a razón de un casi 10% cada año, además de la posibilidad de mejorar cada dos o tres años. Eso ha llevado al maestro a buscar su formación, a aprovechar los cursos en las plataformas del MINEDU, a realizar un posgrado y dejar a sus líderes sindicales y sus peleas, mientras ellos se nombran y avanzan en la escala, a la vez que mejorar también su ingreso económico, aprovechando que las pruebas de nombramiento y las de subir en la escala son anuales, estrategia que debe mantenerse.

Puedo sonar antisindicalista, pero creo en la necesidad del sindicato, como una fuerza unida de contrapeso y negociación; creo en un sindicato con propuesta moderna, adecuada a los tiempos, democrática, asumiendo su responsabilidad, sin caudillos y menos con grupos dirigenciales que se enquisten por décadas.

Y aunque no les guste a todos, todo lo escrito en este espacio, nadie estará en desacuerdo, que, los maestros requieren de una nueva generación de líderes sindicales, con la misma con la misma urgencia que nuestro país requiere de nuevo líderes políticos.

*El autor ha sido Director Regional de Educación de Amazonas (2017-2018) y actualmente dirige el Colegio Mayor Secundario Presidente el Perú.

#ESFERARADIO