¡No engañen a nuestra generación, que se vayan todos!

el 2017 y mientras escribo este artículo, me entero que nuestro país hermano de Bolivia, viene teniendo las más altas tasas de crecimiento económico en Sudamérica según el Banco Mundial, proyectándose a continuar como “campeones” de la economía latinoamericana en el 2018. Superó a la mayoría de los países de América Latina en términos de progreso en la reducción de la pobreza y esto estuvo acompañado de una gran disminución en la desigualdad de ingresos. Mientras tanto en el Perú el FMI estima una reducción considerable de su crecimiento económico para este año, debido a la paralización de grandes proyectos de infraestructura a causa del escándalo Odebrecht, por los daños causados por “El Niño” y por la incertidumbre política que estamos viviendo en la actual coyuntura.

Esta diferencia entre Bolivia y Perú en cuanto a crecimiento, nos invita a hacernos la siguiente pregunta: ¿qué están haciendo las autoridades del Estado peruano para resarcir esta difícil situación de nuestro crecimiento? Y aquí va la respuesta: ¡Pues nada!, porque las autoridades peruanas representadas principalmente por su Poder Ejecutivo (Gobierno) y Poder Legislativo (Congreso) ya van al segundo año, trenzados en conflictos particulares y parasitarios que están llevando a nuestro país al despeñadero, al abismo, al descalabro.

Mientras leo el crecimiento esforzado y solidario de Bolivia, en la televisión peruana veo la bronca encarnizada y enrarecida en las calles por el indulto a Fujimori, las discusiones viscerales e improductivas entre los Congresistas fujiapristas con los representantes del Gobierno y una izquierda dividida; discusiones bizantinas y hepáticas de un Congreso “achorado” y un Gobierno “debilucho”, propias de una falsa y espurea democracia.

Cuan engañados estamos señores lectores y oyentes, cuan engañados estamos juventud peruana y amazonense. ¡El Perú no tiene POLÍTICOS!, no tiene ESTADISTAS, no tiene PARLAMENTARIOS, nos gobiernan desde el ejecutivo y el legislativo cualquier aventurero de la política, cualquier impresentable de saco y corbata que nos engañan que vivimos en “Democracia Ideal”.

¡Joven peruano y amazonense!, democracia no solo es ir a votar cada 5 años, democracia no solo es que los medios de comunicación te informen lo que se les viene en gana, democracia no es ver insultándose a los Congresistas con los Ministros; eso no es democracia, que engañados estamos. Democracia es igualdad, democracia es crecimiento y desarrollo inclusivo, democracia es seguridad ciudadana, democracia es activa participación de las minorías culturales y de género, democracia es NO ver a un niño muriéndose por las heladas o por desnutrición, democracia es acaso ver como se destruye nuestros bosques y ríos. La democracia es la virtud última de la verdadera POLÍTICA. La democracia lo practican los POLÍTICOS y en el Perú lamentablemente NO tenemos políticos. ¡Que falsa es nuestra democracia!

Esta es la verdad, los “políticos peruanos” tienen los más altos índices de desconfianza y no credibilidad en Latinoamérica. El Congreso junto al actual Gobierno, son los más desaprobados y lideran el rechazo de los ciudadanos. Comprensible debido al actual desprestigio moral y político que se pragmatiza en el accionar de sus congresistas. ¡Que se vayan todos, grita el pueblo!

¡Nueva generación!, les comento que la POLÍTICA en su definición más pura, es el ejercicio del poder para solucionar los problemas e intereses de los que justamente otorgan el poder a sus representantes; es decir, de los ciudadanos. En nuestro país, lamentablemente no hemos llegado a comprender la definición de la política, menos aún aprender en la acción la “gestión de ese poder” que asignan los ciudadanos a sus autoridades y representantes.

Contrario a esta definición, la política peruana (si es que podemos llamarla POLÍTICA), se ha constituido en un escenario donde sus actores como buitres, juegan con carroña, entre el barro, teniendo como objetivo la demolición y el desprestigio. La política peruana se define en esto, más no en un juego alturado de propuestas que conduzcan a dar solución a las diversas problemáticas del país.

El Perú, políticamente hablando, se ha convertido en algo así como una horda de diversos actores llamados “políticos”, que han transformado la generacionalmente política alicaída, en un escenario de caos; sin sentido, sin coherencia, sin brújula, sin propuestas. Estos representantes de la “política peruana”, con los más altos índices de desaprobación, son los que repentinamente se convirtieron de desbocados, gritones y corruptos, a “líderes de la democracia” en el Perú; los que tienen entre sus manos el destino del país. ¡Que lamentable!

¡Jóvenes!, la “política verdadera” no es mala, no es nauseabunda como lo creemos o nos lo han hecho creer generacionalmente. ¡Nos están engañando! La política tiene su pilar principal en la democracia participativa y su herramienta principal en la gobernabilidad, a través de la legitimidad y representatividad institucional.

La política en el Perú, necesita una nueva génesis, una reestructuración total en todos sus sentidos. Primero tenemos que cambiar nosotros los ciudadanos hacia una identidad política que nos permita “elegir bien” y no “vender” nuestro voto por el simple hecho de no comprender la política. Por otro lado, se debe presionar e impulsar ajustes necesarios en el sistema electoral que conlleve implementar filtros que permitan tener autoridades y representantes libres de juicios o corrupción; y por último es necesario el fortalecimiento institucional de los partidos y movimientos políticos nacionales y regionales.

Vamos jauría de “políticos” peruanos, sigan peleándose en sus cloacas mal olientes llamados Poder Ejecutivo y Legislativo, y mientras tanto países como Bolivia siguen en un sostenido crecimiento. QUE FALSA ES NUESTRA POLÍTICA Y DEMOCRACIA, por eso gritamos: ¡¡¡QUE SE VAYAN TODOS!!!

Por: Elmer Antonio Torrejón Pizarro