Nuestro reto: Desarrollo humano e igualdad en Amazonas

Recientemente el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo – PNUD presentó un informe sobre el Índice de Desarrollo Humano (IDH) en el Perú 2019, donde se muestra un conjunto de indicadores que permiten entender mejor las transformaciones ocurridas al interior de nuestro país. Este IDH se ha elaborado bajo un enfoque de desarrollo humano multidimensional.

El Índice de Desarrollo Humano es una medida que consigna los avances que tiene el país en cuanto a su desarrollo, teniendo en cuenta indicadores de la esperanza de vida al nacer, los conocimientos aprendidos en la escuela y el ingreso familiar per cápita. Estos datos nos permiten conocer los ingresos económicos en un país y evaluar si es que se está ampliando las oportunidades para que cada persona pueda vivir una vida plena, donde puedan desplegar todo su potencial. El índice IDH aporta valores entre 0 y 1, siendo 0 la calificación más baja y 1 la más alta.

Entre el periodo 2003 y 2019, el Perú ha progresado sosteniblemente en cuanto a desarrollo humano, creciendo a una tasa acumulada de más del 60%, pero eso no ha significado que existan diversos territorios cuyas potencialidades no se explotan en su totalidad, conllevando a que existan brechas en cuanto a desarrollo humano, principalmente debido a desafíos estructurales que los caracterizan, como el piso altitudinal, la baja densidad poblacional y/o su nivel de diversificación productiva.

Veamos algunos indicadores, la distancia entre en desarrollo humano entre el distrito con mayor IDH (La Molina, Lima) y el de menor IDH (Lagunas, Piura) es de 1 a 9. En materia de logro educativo (número de años acumulados), la distancia entre el distrito de mayor éxito (La Molina, Lima) y el de menor (Uchuraccay, Ayacucho) es de 1 a 7. La diferencia vinculada al ingreso familiar es la que presenta la mayor brecha, siendo esta de 1 a 40 entre los distritos de Lince, Lima (en primer lugar) y Achaya, Puno (último lugar). Como se observa, las brechas para cerrar aún son profundas, estructurales, y están condicionadas por el territorio donde se desarrollan las comunidades. 

En general, los departamentos predominantemente amazónicos como Ucayali, Amazonas y Loreto se encuentran en los últimos lugares y con los peores índices de acceso de sus poblaciones a servicios básicos, que son fundamentales para alcanzar y promover desarrollo, ya que la falta de uno de ellos afectaría al desarrollo. Lastimosamente esta situación no se ha movido en 10 años (2007 a 2017). 

Analizando a nuestro departamento, Amazonas, lamentablemente desde el 2003 sigue ubicado en el tercio inferior de departamentos con el peor índice IDH junto a Ayacucho y el último Huancavelica. Amazonas está entre los tres últimos departamentos con el peor IDH con una cifra de 0.418 (Lima el mejor ubicado tiene 0.707 y Huancavelica el peor ubicado tiene 0.384). Es decir, Amazonas tiene uno de los peores índices de desarrollo humano en cuanto a esperanzas de vida al nacer, educación e ingreso per cápita; y esta situación NO es que apareció últimamente, esta problemática lo venimos arrastrando desde hace varias décadas.

Analicemos a nivel de provincias amazonenses. La mejor provincia ubicada en Amazonas es Chachapoyas, ubicada en un segundo quintil a nivel nacional con un IDH que fluctúa entre 0.5231 y 0.6243. Las provincias de Bagua y Utcubamba están ubicadas en el tercer quintil con un IDH que se ubica entre 0.4219 y 0.5231; las provincias de Luya, Rodríguez de Mendoza y Bongará están ubicadas en el penúltimo y/o cuarto quintil con un IDH que se ubica entre 0.3207 y 0.4219. Nuestra provincia de Condorcanqui es la peor ubicada en un quinto quintil, con un IDH que fluctúa entre 0.2196 y 0.3207.

Analizando esta situación de nuestras provincias, consideramos que Chachapoyas tiene una ventaja para tener un mejor IDH, por ser un territorio donde se concentra la burocracia del sector público, y por ende existe una atención privilegiada que históricamente ha recibido del Estado y del mercado. Lo mismo diríamos de Utcubamba y Bagua, que su ubicación de segundos mejores de índice IDH en Amazonas, se debe principalmente a su dinámica productiva y comercial que ha crecido en las últimas décadas. Sus dos grandes ciudades, Bagua Grande y Bagua Capital, concentran a la mayoría de población, con acceso privilegiado a servicios diversos, todavía con algunas brechas a solucionar en cuanto a infraestructura básica.

Luya, Rodríguez de Mendoza y Bongará, lamentablemente son territorios que no tienen acceso a servicios básicos del Estado que son la base para la construcción del desarrollo humano. Mantienen una producción primaria sostenidas en una agricultura y ganadería incipiente. Además, debemos pensar en la calidad de los servicios y cómo estos se adaptan a las características sociales, ambientales y geográficas de cada territorio de estas provincias. Por último, nuestra siempre excluida y sufrida Condorcanqui, con el peor índice IDH, debido principalmente a que sus comunidades alejadas, mantienen todavía su producción y sistema de vida atados a la producción agrícola que solo les permite satisfacer sus necesidades vitales. Junto al autoconsumo, recurre a modalidades de intercambio para acceder a bienes no “baratos”, sino primarios y elementales.

Como se observa, muy poco o casi nada han hecho nuestras autoridades regionales y locales que nos han venido gobernando en cuanto a políticas públicas y gestión hacia el desarrollo. Seguimos instalados en el fondo en cuanto a desarrollo humano en el Perú.

A pesar de los avances sociales y económicos logrados en las últimas décadas en nuestro país, el limitado y desigual desarrollo humano sigue siendo una de las características más presentes en el territorio peruano. Grandes brechas que tienen que cerrarse camino hacia el Bicentenario. Amazonas sigue siendo un departamento con uno de los peores Índices de Desarrollo Humano, y un departamento muy desigual si tomamos en cuenta que existe inmensas brechas en cuanto a la presencia de los servicios del Estado configurado por ejemplo entre sus provincias extremas: Condorcanqui frente a Chachapoyas. Esto demuestra claramente que, desde los congresistas, autoridades regionales y locales de Amazonas, es necesario hacer un esfuerzo mayor y acelerar la implementación de soluciones para alcanzar el reto del desarrollo humano y la igualdad.

¡GRANDES RETOS PARA NOSOTROS LOS AMAZONENSES !

Por: Elmer Antonio Torrejón Pizarro