Salvemos Kuélap

Con el teleférico, Kuélap y Amazonas se convirtieron en el principal atractivo turístico de la selva norte.
Poco antes de la inauguración del teleférico visité Kuélap para armar un reportaje y descubrí que se estaba construyendo una carretera ilegal. La ruta había arrasado cientos de hectáreas de cultivos.

El presidente regional de turno negó su participación en la obra, pero en la caminata desde Kuélap hasta Tingo logré fotografiar un cargador frontal y camiones con el sello “Gobierno Regional de Amazonas”. Las imágenes que publicamos sirvieron para detener la obra.

Con el teleférico, Kuélap y Amazonas se convirtieron en el principal atractivo turístico de la selva norte, sin embargo, ahora llueven las críticas contra las obras de mantenimiento que realiza la empresa Quetzal con patrocinio de Copesco Nacional y la bendición del Ministerio de Cultura de Amazonas.

Y no les falta razón a los críticos. Estas “obras” son una falta de respeto al propio monumento y a la cultura chacha.
¿El Perú del siglo XXI no está en capacidad de reconstruir una obra del siglo XVI?

Parece carrera de caballo parada de borrico: Amazonas tuvo la iniciativa de instalar el primer teleférico de uso turístico que potenció el turismo a Kuélap y le dio una lección al propio Cusco, donde los teleféricos de Choquequirao y Machupicchu duermen el sueño de los justos. Pero los turistas que ahora visitan Kuélap tienen que soportar una horrorosa “reconstrucción” cubierta de palos y plásticos.
El Ministerio de Cultura y Mincetur tienen la palabra.

Por: Roberto Ochoa /Andares / La República