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Cuatro llaves que pueden hacer ganar una elección.
01-02-2026
Por: Mirbel Epiquién
Primera: Lo único cierto es lo incierto
La incertidumbre es la falta de certeza o conocimiento completo sobre la condición, el proceso o el resultado de un evento. A diferencia del riesgo, donde las probabilidades son conocidas o predecibles, la incertidumbre implica escenarios donde es imposible asignar probabilidades precisas o prever lo que va a suceder.
La incertidumbre fue descrita por el físico alemán Werner Heisenberg, él decía que no se puede conocer simultáneamente la posición y el momento de una partícula. No es un error de medición, sino una propiedad intrínseca de la naturaleza. En economía, Frank Knight, distinguió el riesgo (medible) de la incertidumbre (no asegurable). Esta última, dice Knight, es la base del beneficio empresarial, pues surge de situaciones únicas e imprevisibles. Finalmente, Edgar Morin, nos habla de la incertidumbre como una condición de la complejidad. No se puede eliminarla, dice Morin, debemos aprender a navegarla mediante el pensamiento crítico y a través de las islas de certeza.
Segunda: La política no es racional
John Hibbing es un politólogo que escribe sobre biología, él propone que nuestras inclinaciones políticas no son solo resultado de la crianza o el entorno, sino que están profundamente arraigadas en nuestra biología y genética.
Los estudios de Hibbing y sus colegas demuestran que liberales (izquierdas) y conservadores (derechas) experimentan el mundo de forma distinta a nivel sensorial. Por ejemplo, ante escenarios o imágenes amenazantes los conservadores suelen mostrar respuestas fisiológicas más intensas (más niveles de miedo) que los liberales. Los conservadores tienden a estar más "programados" biológicamente para reaccionar frente a amenazas externas y lo que ellos determinan como riesgos. En cambio, los liberales suelen mostrar una mayor apertura a nuevas experiencias y una menor reacción de alarma ante lo desconocido. Algunos autores se atreven a decir que entre un 40 a 60% de nuestra orientación política es heredable, lo que explica por qué es tan difícil cambiar la opinión de alguien mediante argumentos puramente lógicos o racionales.
Tercera: La paradoja de la elección
La paradoja de la elección es un concepto desarrollado por el psicólogo Barry Schwartz que desafía la creencia común de que cuantas más opciones tenemos, más libres y felices somos.
Cuando el cerebro humano se enfrenta a una gran diversidad de opciones, experimenta el fenómeno de la paradoja de la elección. Aunque nos digan que más libertad es mejor, un exceso de alternativas activa mecanismos neurobiológicos contraproducentes; como la parálisis por análisis, debido a que la corteza prefrontal —encargada de la toma de decisiones— se satura al querer comparar variables y a la dificultad de procesar toda la información de manera eficiente. Por otro lado, la liberación de dopamina, vinculada a la motivación y el placer, se reduce o "aplana", transformando la anticipación positiva en frustración o ansiedad. Al mismo tiempo, el cerebro activa una respuesta de miedo o estrés vinculada a la aversión a la pérdida. Al elegir una opción, el individuo se vuelve más consciente de lo que "pierde" al descartar las demás alternativas, lo que genera insatisfacción incluso después de haber decidido.
Cuarta: Solo somos símbolos
El ser humano es esencialmente un animal simbólico, una definición acuñada por el filósofo Ernst Cassirer, quien sostenía que nuestra relación con el mundo no es directa, sino que está mediada por un complejo sistema de símbolos (lenguaje, arte, religión y mito).
Los símbolos nos permiten construir la realidad y la cultura, no solo representan objetos, sino que encapsulan ideas, valores y creencias que nos permiten crear una identidad colectiva y preservar una memoria histórica. Los símbolos nos ayudan a crear puentes entre lo abstracto y lo tangible, nos permite expresar emociones y conceptos complejos que el lenguaje literal a menudo no logra capturar. Un buen símbolo genera un sentido de pertenencia y orden dentro de la sociedad.
Frente a unas elecciones nacionales en Perú, quizá la más bizarra de la historia republicana, debemos tener en cuenta estas cuatro llaves, todas debidamente estudiadas y comprobadas desde las ciencias naturales y sociales. Si algo de ventaja quiere tener un candidato o candidata debería tener en cuenta lo siguiente:
- *Confía y trabaja con tus certezas; un buen equipo profesional, una clara estrategia de campaña, oportunos reflejos políticos. Lejos de ello, todo lo demás será parte de la incertidumbre.
- * No se trata de convencer o persuadir al que no piensa como tú, intenta pensar como él o como ella, solo a partir de entender sus miedos o frustraciones podrás construir un mensaje de esperanza.
- * Para la paradoja de la elección, nuestro cerebro ya ha creado la salida, se llama el “satisfactor”; en lugar de buscar la opción "perfecta", nuestro cerebro define criterios mínimos de satisfacción y elige la primera opción que los cumpla. Uno o a lo muchos dos mensajes clave será suficiente para crear vínculos de confianza. Problema aparte es la cédula de votación, con tantas alternativas para elegir no solo habrá errores de selección sino un “cansancio” mental que hará que la gente vote por cualquiera, y de allí la importancia del símbolo.
- * Un candidato o candidata debe convertirse en un símbolo, debe representar una gran idea, una gran demanda, una esperanza. El candidato o candidata que logre representar esa gran esperanza alcanzará la gloria.
Disclaimer: Todas las sugerencias se plantean sobre un escenario de transparencia electoral, libre de cualquier intento de control o fraude, que incluso así tendría que lidiar con la incertidumbre.
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