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¿De periodismo degradado a mercenariato de la comunicación?

06-02-2026

¿De periodismo degradado a mercenariato de la comunicación?

 

El periodismo nació para ser guardián de la verdad y voz de la ciudadanía. Sin embargo, en Chachapoyas, frente al cierre de la UCI del Hospital Virgen de Fátima y el colapso del sistema de salud regional, algunos comunicadores han renunciado a ese deber para convertirse en mercenarios de la comunicación.

 

Lo que empezó como periodismo degradado, titulares complacientes, silencios cómplices, terminó en mercenariato: un oficio vendido al mejor postor, que maquilla la crisis y blinda a los responsables de la negligencia.

 

Mientras el pueblo exigía respuestas, el gobernador, el gerente de desarrollo social, el director de la Dirección Regional de Salud y el gerente general huyeron. Tres a Lima, uno al interior de la región. Antes de escapar, pretendieron cobijarse en la comparsa de cierto periodismo que prefirió traficar con la verdad.

 

Titulares anunciaron que el problema estaba “superado inmediatamente”. Una mentira que insultó la inteligencia ciudadana y atentó contra la vida misma. Cada noticia comprada significó un paciente sin atención, un niño sin medicinas, una madre sin diagnóstico oportuno.

 

A quienes se sientan aludidos: al actuar así no solo traicionan su profesión, también hieren a la población de la cual ustedes y sus familias forman parte.

 

¿Creen que blindar a los funcionarios los salvará? Sus hijos también necesitan hospitales dignos. Sus padres también pueden caer en una emergencia. Sus vecinos también mueren esperando atención. Cada mentira publicada es un disparo contra su propia comunidad.

 

El periodismo digno incomoda al poder y defiende la verdad. Convertirse en sicarios de la comunicación es degradar la profesión, vender la pluma y la voz para blindar la negligencia, y reducir el oficio a la humillación de ganarse el pan como verdugos de la verdad. Es llevar alimento a la mesa no con trabajo honrado, sino con la carroña de la mentira; no con la nobleza de informar, sino con la miseria de encubrir.

 

Si quieren seguir haciéndolo, háganlo como lo que realmente es: espacios contratados, publicidad pagada, no como noticia. Al menos así asumirán su rol y no seguirán disfrazando de periodismo lo que en realidad es complicidad.

 

La sociedad civil exige transparencia. El pueblo necesita periodistas que se pongan del lado de la verdad, no del lado del poder. Porque ocultar la realidad no solo blinda a los funcionarios, también condena a sus propios hijos y vecinos a un sistema de salud colapsado.

 

Hoy se necesita un periodismo que sea voz de la ciudadanía y no eco del poder. La indignación no se enfría con titulares comprados. La verdad no se negocia.

 

Periodistas: elijan entre ser guardianes de la verdad o sicarios de la comunicación. La historia no olvidará de qué lado estuvieron cuando la salud de todo un pueblo se derrumbaba.

 

#Opinión

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